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Movimientos armónicos paralelos: Unísonos y octavas

De los movimientos armónicos que se producen en el armazón armónico, la sucesión de unísonos y de octavas justos paralelos tradicionalmente se ha prohibido durante el aprendizaje del contrapunto y de la armonía. Débese a la razón siguiente: cuando se trabaja a un determinado número de voces reales, y entre dos de ellas se producen unísonos u octavas paralelas, una queda anulada polifónicamente, pasando a ser esta voz un redoblamiento melódico de la otra. Dicho de otra manera: si estamos trabajando a cuatro voces y dos de ellas hacen unísonos u octavas paralelas, lo que estamos haciendo es trabajar a tres voces. La incorrección radica en esto, no en que suenen mal, ya que estos dos tipos de consonancias perfectas suenan bien.

En el siguiente ejemplo hay cuatro acordes enlazados. En el enlace de los tres últimos existen octavas paralelas entre voces exteriores (bajo y soprano). Esto significa que de trabajar a cuatro voces en el primer compás, pasamos a trabajar a tres voces en el segundo compás, pues el soprano deja de ser voz independiente para convertirse en un redoblamiento del bajo. Recalquemos que el defecto de los unísonos y octavas paralelas estriba en que comporta una merma en el número de voces reales de la armonía, no en que suena mal, ya que, como podemos escuchar, mal no suena.

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