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Del autor a su musa (Poema 3)

     (A ti, Cata A. E., en tu 27 cumpleaños)

 

«Solo tú puedes adorarme, lindo,

mi muñequito. Ni tú mismo entiendes

cómo te amo en la noche clara

de mi presente.»

 

Esto me dices. Mucho me amas, musa.

Llevo ya tiempo calibrando lunas

y paseando bajo un sol oscuro

para saberlo.

 

Gracias, amada, por amarme siempre.

Te abandonaste en mis tiernos lazos

que, rodeando tu cintura, vuelan 

libres al viento.

 

Mientras yo cante tus amores, Cata,

perviviremos en la tierra juntos.

Gracias, mi vida, por gozar fogosa

de mis pasiones.

 

Siempre en la noche me respondes clara.

Voy comprendiendo tus respuestas cautas.

Ya nunca temo la verdad radiante

que me descubres.

 

Estoy contigo. Acaricio, beso

tu pelo crespo. En tus ojos veo 

nuevos reflejos que destellan todos

nuestros anhelos.

 

No me aparto. Si te amo, vivo.

Tú ya lo sabes. Te adiestraste para,

perpetuamente, insuflar tu aliento

y revivirme.

 

Eres discreta. Nunca cuentas nada

sobre mi vida, en tiniebla envuelta.

Mientes tranquila, con permiso mío

y de la luna.

 

Somos amantes antes de los tiempos.

Miento y desmiento. Me conoces, musa,

porque juntamos nuestras almas puras

al encarnarnos.

 

Nos asomamos al barranco negro

de la locura. Lo que oímos nunca

lo olvidaremos. De su fiero ruido

ya nos zafamos.

 

Retrogrademos el futuro ahora.

En nuestra casa, donde duermen sueños

resucitados por tu nuevo tiple,

lo esperaremos.

 

Que nos descubra la ceniza antigua

que nos lanzaron de calderas huecas

duendes sin nombre que volaban sobre

nuestros volcanes.

 

Robas a muertos sus tesoros nuevos.

¡Cómo relumbran en tu mente joven!

Me los ofreces en un acto ardiente,

sencillo y tierno.

 

Grácil me muestras tus maneras finas:

exaltaciones de mil timbres ígneos

que no aparecen hasta el fin del tiempo

en que estipulas.

 

¿Quién te ha dictado lo que yo compongo,

Cata, que ocultas el misterio bajo

múltiples velos de colores de agua

tornasolada?

 

Cuando termines todo quema el cuerpo

que me sostiene fuerte en vida honda.

Abre mis notas, exhibiendo todo

lo que has creado.

 

Duelen los sones que se escapan vivos

de triples cuerdas que has pulsado sabia.

¡Vive por ellos, que no encuentren nadie

que los someta!

 

En los finales ya se escucha el pulso

que, palpitando, estremecen cuerdas.

«¡Cruje la mente!», cantan hadas locas

desde la puerta.

 

Nos asomamos con amor a valles

llenos de lunas. Las que vimos siempre

recordaremos. En praderas grises

nos abrazamos.

 

Rasgo tus velos. Brillas blanca y tersa

con tu llanura prodigiosa, fértil.

Ardes de frío al saberte cerca

de nuestra alcoba.

 

Bebo tu sangre roja y perfumada.

Como tu carne limpia de su sangre.

Bebes mi leche; te la tragas porque

sabe a vida.

 

¡Basta de versos! Nos amamos, linda

musa de pelo negro azabachado.

Ya descubrimos nuestro amado brillo

en las miradas.

 

Las mariposas baten alas suaves.

Estallan risas cristalinas. Entre

tú y mis ojos, las palabras fluyen

como los ríos.

 

Y comprendimos nuestra vida entera.

Fueras temores, esperanzas. ¡Fuera!

Solos, nosotros mismos, sobre todos,

ya triunfaremos.

 

Cata, mi vida, besaré tus ojos

verdes, preciosos, llenos de ternura.

Y gozaremos nuestro amor divino

eternamente.

 

   En nuestro cortijo. Almería, 7 de febrero de 2021

Comentarios

  • El perfume de las 40 p...
    7 febrero, 2021

    Me permito realizar algunas apreciaciones referentes a su hermoso poema:

    Si alguien puede descubrir así la sublimidad de una persona se debe a que su interior está envuelto y absorbido por una enorme grandeza de espíritu.

    Leyendo sus pensamientos concluyo que esta mujer siente por usted el más grande de los amores, seguramente usted debió ser la luz que siempre existió en la oscuridad de la vida de ella.

    Usted irradia en su vida tranquilidad, positivismo y ganas de vivir y seguramente la vida les dará la oportunidad de vivir con ansias y mucha fuerza tan hermoso sentimiento.

    Debe saber también que desde hace mucho tiempo esas cuerdas triples suenan por usted, esos dedos se mueven deseosos de hacer trinar Bambucos y Pasillos pensando en usted.

    Cada nota y el esfuerzo con el que se pulsa representa la fuerza y el compromiso de que, como se anhela que el instrumento suene bien esta mujer desea que el sentimiento mutuo que comparten tenga la misma dedicación, sutileza y constancia que la ejecución del tiple.

    Cada día ella debe preguntarse qué cosa en la vida pudo hacer para merecer el gran tesoro de tan maravilloso hombre y, aun desde la distancia y el improbable encuentro todo fue probable por la templanza de ustedes y por la voluntad del ser superior que rige el universo.

    Representas para ella la sublimidad de la vida, el nacimiento de la flor entre las cenizas de las guerras que tuvo que afrontar.

    Serás el capitán del barco que tendrá su descendencia, serás la fuerza, la vida y la mejor decisión de esa mujer.

    Siente por ti lo más sublime de lo sublime y te amará por siempre, sabe que lo mereces más que nadie en el mundo y agradece cada día el regalo de tu amor y tu presencia.

    ¡Felicitaciones!

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