Mi Obra

Origen del título Summa Symphonica

Summa Symphonica debe su título a la conversación que mantuve en mi estudio de la Avinguda del Paral·lel de Barcelona la noche de Navidad de 2014 con mi amiga y antigua alumna, la multidisciplinar y brillante doctora en Musicología Aurèlia Pessarrodona, tras la escucha a través del cutre sonido de un ordenador de una obra orquestal en un único movimiento de 46 minutos de duración que yo acababa de componer y a la que no sabía asignar género.

Aduciendo ella que no era de tipo dramático, ni tampoco épico, sino más bien trágico con un componente atemporal, estuvimos rumiando un rato, propusimos títulos y géneros, argumentando sus pros y sus contras, hasta que ella prorrumpió: “Suma sinfónica”. Nos miramos y repetimos los dos simultáneamente: “¡Suma sinfónica!”.

—¡Eso es: Summa Symphonica —exclamó ella—, sin ninguna duda! Y en latín, eh, ¡tiene que ser en latín!.

—Sí, en latín, que acojona más —advertí yo—.

—¿No fingió Virgilio —continuó mi amiga— el origen del imperio romano remedando La Odisea? ¿No se hizo acompañar Dante del poeta de La Eneida, Virgilio, en su descenso al infierno, y tituló su obra Divina comedia? ¿No tituló Balzac Comedia humana a su gran ciclo novelístico, parafraseando a Dante? ¿No parafraseó Proust el Paraíso perdido de Milton, titulando su novela en siete partes En busca del tiempo perdido? Pues tú haz lo mismo con Tomás de Aquino y su Summa Theologiae. Tu música tiene bastante de tratado aquiniano. Titúlala Summa Symphonica. Ya tienes la primera parte. Compón la pars secunda y ve siguiendo.

Terminamos celebrando su hallazgo entre copas e íntimas confidencias tonadillescas…

JOAN CARLES SENDER

SUMMA SYMPHONICA – PARS PRIMA

JOAN CARLES SENDER

SUMMA SYMPHONICA – PARS SECUNDA

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